Jugando entre las nubes y la arena.

Cuando los vi correr y jugar en la playa, ajenos al resto del mundo, no pude evitar cierta sensación de envidia.

Si desde la playa de Samil sigues hacia el sur encontrarás una pequeña cala donde las dornas descansan sin dejar de mirar al mar. Al fondo, Cangas.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *